La relación de las cerezas con los Samuráis

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La flor del cerezo era representativa de los samuráis, la cual admiraban mucho, por la creencia en que al igual que la flor, su vida podía ser muy corta pero su corazón, al igual que la semilla del interior de la cereza, es poderosamente fuerte, integra y poderosa, como el corazón de un guerrero. Además porque se creía que la flor representaba las gotas de sangre derramadas en sus batallas. En la actualidad, la flor representa inocencia, simplicidad y primavera.

La flor del cerezo era y sigue siendo para Japón, el emblema de la pureza, los sentimientos puros, la delicadeza, la belleza de auténtico amor.

El cerezo tiene tantas atribuciones mágicas como el manzano, y, al igual que él, es uno de los hogares del Unicornio y además, del Ave Fénix, lo cual le otorga un poder extraordinario para ayudarnos a recuperarnos en las posibles heridas de amor, sentimientos, pena, tristeza, añoranza y todo lo relacionado con “los males de amor”.

Su energía es renovadora, sanadora y reparadora del chacra del corazón: energéticamente aporta esperanza, confianza y recuperación.
Si queremos utilizarlo en infusión, la mejor parte del cerezo son los rabitos de las cerezas.