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mermelada cerezas sin azucar

Elaborar mermelada es muy fácil y se pueden utilizar muchos ingredientes. Para una mayoría, esta actividad suele vincularse a una serie de productos muy concretos: todos conocemos la mermelada de tomate, la de ciruelas, de melocotón… pero hoy queremos presentaros otra de menos conocida, pero no por ello menos buena, como es la mermelada de cerezas. Pero en esta ocasión, la haremos con una particularidad añadida, como es el hecho de que no emplearemos azúcar en su preparación. Os explicaremos cómo preparar una deliciosa mermelada de cerezas sin azúcar.

Esta receta, sin dicho ingrediente dulce, seguro que lo agradecerán las personas que saben que el consumo de mermelada no adelgaza especialmente. Pero no solo estas, sino que también está indicado para las personas que sufren diabetes, pero a les que también les gusta disfrutar de una buena mermelada. En la receta que os dejamos, sustituimos el azúcar por miel.

Receta de mermelada de cerezas sin azúcar

Ingredientes

  • 400 gramos de cerezas
  • 2 cucharadas de miel
  • Zumo de limón
  • 2 hojas de gelatina neutra

Elaboración de la mermelada de cerezas sin azúcar

  1. Coge las cerezas y lávalas con agua fresca, retirándoles en primer lugar todas las impurezas. A continuación retírales el hueso.
  2. Pon un cazo al fuego medio, añade un chorrito de agua e incorpora las cerezas, el zumo de limón y la miel. Remueve con una lengua con suavidad para evitar que se peguen en el fondo y deja cocinarlas por espacio de unos 10-15 minutos. Si ves que el agua se esfuma, añade otro chorrito. Notarás que has alcanzado el momento óptimo de cocción cuando las cerezas comiencen a deshacerse.
  3. En este momento y de forma paralela, introduce las dos hojas de gelatina en un recipiente con agua y déjalas que reposen durante un intervalo de 5 minutos hasta que compruebes que se están hidratando.
  4. Retira el cazo del fuego con el que has deshecho las cerezas.
  5. Escurre la gelatina y añádela inmediatamente al cazo.
  6. Remueve hasta que se disuelva la gelatina. Aquí es muy importante que no te detengas para que la textura que nos queda al final sea lo más homogénea posible.
  7. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Ya tenemos la mermelada y es el momento de pasarla a un bote hermético. Lo guardamos en el frigorífico y nos serviremos de él cada vez que nos apetezca.

¡Qué disfrutéis! Acompañada de tostadas de pan es ideal para desayunar…

Consejos y trucos

  • Uno de los pocos problemas que podemos encontrarnos es que, a pesar de nuestros esfuerzos, nos pueden haber quedado grumos. Si es así, y no te gusta cómo queda visualmente puedes pasar la mermelada por la batidora para obtener una textura más suave.
  • Para combatir el gusto ácido de las cerezas hemos preparado una receta en la que hemos sustituido la miel por el azúcar. También puedes utilizar la estevia como edulcorante. Pruébalas durante la cocción para saber el punto exacto de dulzor que te gusta.
  • No le quites la piel a las cerezas por dos motivos. En primer lugar, porque es un trabajo que se puede hacer largo y costoso y, en segundo lugar, porque no vas a ganar nada: la textura y el gusto van a ser los mismos.
  • Si lo que queremos es que tenga una textura más compacta, la mermelada de cerezas se puede espesar de forma natural con piel de manzana, que contiene pectina, un espesante natural.
  • Si os gusta la mezcla de gustos y sabores, os avanzamos que la cereza combina muy bien con las recetas en las que está muy presente el chocolate. Un buen ejemplo de este excelente maridaje sería el caso de la tarta selva negra, todo un referente de la gastronomía alemana. Probadlo.